Revista Autonomía Personal

Logotipo de la revista Autonomía Personal Logotipo del Instituto de Mayores y Servicios Sociales
Está en: 
  • Inicio
  •  >  Entrevista
  •  > La sexualidad es un derecho fundamental de las personas, que no se les puede negar a las mujeres con discapacidad

Entrevista a Elena Díaz Funchal

La sexualidad es un derecho fundamental de las personas, que no se les puede negar a las mujeres con discapacidad

7/08/2013 Rosa Lucerga

Fotos: Jorge Villa Bolaño

La sexualidad y la reproducción son derechos fundamentales de todas las personas y las mujeres con discapacidad que quieran ejercerlos deberían hacerlo sin tener que ser juzgadas o mal vistas. Son palabras de Elena Díaz Funchal, periodista y autora de un estudio sobre género y discapacidad, centrado, fundamentalmente, en los aspectos relacionados con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. La revista Autonomía Personal ha mantenido con la autora una entrevista en la que explica los objetivos y los planteamientos de este estudio.

Elena Díaz Funchal

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad publicará un estudio sobre género y discapacidad, centrado, fundamentalmente, en los aspectos relacionados con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad.

Así lo decidió el jurado del Premio Cermi Discapacidad y Derechos Humanos 2013-2014, en su cuarta convocatoria, que recomendó la publicación del trabajo de la periodista Elena Díaz Funchal, en su colección «Generosidad» sobre género y discapacidad.

Se trata de un trabajo realizado por Elena Díaz Funchal al finalizar el master en Comunicación Social y Accesibilidad de la Universidad Rey Juan Carlos y Servimedia.

La sexualidad de las mujeres con discapacidad, y en particular sus derechos sexuales y reproductivos, ha sido hasta no hace mucho tiempo un tema tabú.

La sexualidad es un derecho fundamental de las mujeres con discapacidad

“Hasta el momento –explica Elena Díaz- el tema de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad no tiene mucha presencia en los medios de comunicación, ya que durante mucho tiempo ha sido un tabú sobre el que parecía que nadie, excepto el movimiento asociativo, quiere arrojar luz”.

La autora del estudio cree que lo más importante es dar voz a esas mujeres que quieren ejercer su derecho a tener una vida sexual y reproductiva plena, como el resto de seres humanos, sin tener que ser juzgadas o mal vistas por la sociedad a la que pertenecen. “Este trabajo es mi modesta contribución, mi pequeño granito de arena, porque me siento comprometida con el colectivo al que pertenezco”.

En su trabajo, Elena Díaz aborda cuestiones como el aborto eugenésico o coercitivo, la esterilización forzosa, el desconocimiento, el estigma y la incomprensión que a veces existe hacia las mujeres con discapacidad que quieren ejercer sus derechos como cualquier otra persona.

Y también por eso habla de estereotipos que el imaginario colectivo ha creado sobre ellas, de su imagen social o de las barreras que se encuentran en muchos ámbitos de su vida: para ascender en su trabajo, para llegar a puestos de mando en la vida política, empresarial, asociativa o social.

El estudio se basa en textos legislativos, datos estadísticos, declaraciones y estudios de algunos expertos y en testimonios personales de mujeres con discapacidad. “Para hablar de todo ello –añade la autora-, he recopilado textos legislativos, datos estadísticos, declaraciones de expertas y estudios en ese sentido (que no hay muchos por cierto y los que hay están elaborados por el movimiento asociativo). Pero sobre todo he querido ceder el protagonismo y la voz a las verdaderas protagonistas de esta historia de lucha y conquista: las mujeres con discapacidad que reclaman el derecho a vivir una sexualidad plena, sin que sobre ellas pesen prejuicios, estigmas o estereotipos”.

Testimonios individuales

Elena Díaz afirma que “sus testimonios son el verdadero, si es que este trabajo lo tiene, valor añadido, porque creo que cada pequeña conquista individual de cada mujer con discapacidad es un avance para todo el colectivo”.

Dentro de esos testimonios, la autora incluye tres ejemplos que resultan fundamentales para entender la realidad que viven las mujeres con discapacidad en materia de derechos sexuales: “los de tres mujeres con discapacidad que han decidido ejercer su derecho a la maternidad (una por medios naturales, otra acudiendo a la reproducción asistida y otra mediante la adopción)”.

A esto se unen las declaraciones de otra mujer que me da las claves sobre la falta de visibilidad de las mujeres sordociegas y las interesantes aportaciones testimoniales de altos cargos políticos y del movimiento asociativo de la discapacidad, que han hablado de otras dificultades a las que se tienen que enfrentar las mujeres con discapacidad.

Los estereotipos pesan como una losa sobre la imagen de las mujeres con discapacidad, que siguen siendo percibidas a veces como una amenaza

Por otra parte, la autora del estudio ha tenido la suerte de poder contar con las numerosas fuentes orales de mujeres de diferentes partes del mundo que se pudieron escuchar en la «Conferencia Internacional sobre los Desafíos de las Mujeres con Discapacidad en el Siglo XXI», que tuvo lugar en junio de 2012 en Madrid.

“Sus testimonios al respecto, a falta de estudios sobre la cuestión, han resultado de vital importancia para arrojar un poquito de luz a través de este estudio que, además de ser un Trabajo de Fin de Máster, pretendía convertirse en un modo de ayudar a visibilizar la situación que viven millones de mujeres con discapacidad”, señala Elena Díaz.

La sexualidad es un derecho

Una de las conclusiones del estudio es que la sexualidad es un derecho fundamental de las personas y las mujeres con discapacidad también quieren sentirse atractivas y deseadas y no avergonzarse de su cuerpo. “Porque las mujeres pueden ser sordas, o ciegas, o sordociegas, de talla baja, con discapacidad psíquica o enfermedad mental, pero, en esencia, son mujeres por encima de cualquier otra circunstancia”, confirma Elena Díaz.

“Hablo de esta cuestión –continúa la periodista- porque, como ya he comentado, hasta hace poco era tabú y, en muchas ocasiones, las mujeres con discapacidad eran recluidas en sus casas y no se atendían sus necesidades educativas, sanitarias o sociales y mucho menos las sexuales”.

Las mujeres con discapacidad reivindican su derecho a ser tratadas igual que las “no discapacitadas”; porque cada sexualidad es única y cada cual la vive a su modo y manera. Por ese motivo, Elena Díaz cree que “no hay una sexualidad de primera, o al menos no debería haberla, destinada a las personas sin discapacidad y una sexualidad de segunda para el mundo de la discapacidad. Es simplemente que la sexualidad es un derecho fundamental de las personas, que no se les puede negar (mediante esterilizaciones forzosas) a las mujeres con discapacidad”.

La verdadera justificación de este trabajo, según la autora, es dar voz a mujeres con discapacidad y reclamar su sitio en una sociedad a la que tanto tienen que aportar: “hablo de mujeres que no quieren tener que ajustarse a los patrones de «supermamás» capaces de hacerse cargo de una casa, un trabajo y atender a sus hijos. Mujeres que reivindican el diseño de carritos de bebé adaptados a quienes se mueven en silla de ruedas. Mujeres que quieren sentirse atractivas y deseadas y que no se avergüenzan de su cuerpo y que están hartas de que el mundo las excluya en lugar de celebrar la diversidad humana”.

Un colectivo poco visible

Es difícil hacer estimaciones cuantitativas de la población mundial de mujeres con discapacidad y, más aún de su situación en distintos países porque sigue siendo un colectivo poco visible.

“Todavía queda mucho por hacer en este sentido -asegura Elena Díaz- porque no hay muchos datos por ejemplo sobre empleo y discapacidad, o sobre salud y discapacidad que estén segregados por razón de género”.

De hecho, para elaborar su último Informe Mundial sobre la Discapacidad, la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial aseguran que siguen encontrando, aún hoy, dificultades para cuantificar en muchos países el número de mujeres con discapacidad que vive en cada uno de ellos. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un colectivo muy poco visible y que mayoritariamente vive en el mundo rural.

Para elaborar el estudio, la autora se ha apoyado en documentos como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por Naciones Unidas en diciembre de 2006, y en el II Manifiesto de los Derechos de las Mujeres y Niñas con Discapacidad, de mayo de 2012, firmado en la Asamblea del Foro Europeo de la Discapacidad.

Elena Díaz muestra su preocupación por no poder ayudar a mejorar la vida de un colectivo si desconocemos cuál es su realidad: “si no conocemos sus necesidades, no podemos resolverlas o cubrirlas”.

Al hablar de cifras en España, la autora ha recurrido a los datos que manejan entidades del movimiento asociativo como el Cermi o Cocemfe y, también, a las estadísticas de empleo de organismos como el INE, pero tal como expone en una de las conclusiones de este trabajo, “en materia de recopilación y organización de datos, todavía queda mucho por hacer a nivel mundial”.

Discriminación, género y discapacidad

La discriminación por razón de género y la discriminación por discapacidad no son factores que se suman sino que se multiplican.“Hasta hace relativamente poco se ha estudiado la discriminación por razón de género a secas, sin asociarse a la discriminación que genera la incomprensión hacia la discapacidad”, constata Elena Díaz.

No hace mucho tiempo que el movimiento asociativo de la discapacidad en España ha sacado a la luz estudios que sí hablan del binomio género-discapacidad y del efecto multiplicador de la discriminación que tiene esta combinación. Esa es precisamente la hipótesis que se ha manejado en este trabajo: “las mujeres con discapacidad no están sometidas a una doble discriminación (resultado de sumar la discriminación por razón de género más la discriminación originada por la incomprensión hacia la discapacidad). Es mucho más que eso. Las mujeres con discapacidad están sometidas a una discriminación múltiple en la que convergen más factores que el género y la discapacidad”.

La teoría de la interseccionalidad, formulada por la investigadora María Caterina La Barbera, afirma que toda forma de discriminación de género está interconectada con otras condiciones sociales. En definitiva, que si existe discriminación en el ámbito educativo, y en el sanitario, y en el laboral etc., se genera un escenario de discriminación múltiple donde los efectos no se suman, se multiplican.

Elena Díaz, apoyándose en esa teoría, asevera que “las mujeres con discapacidad no son solo mujeres, ni son solo personas con discapacidad, pero tampoco son la suma resultante de ambas discriminaciones; las mujeres con discapacidad son las ‘proscritas de entre las proscritas’ porque ni el colectivo feminista ni el de la discapacidad pone en primer orden de prioridades sus necesidades específicas”.

Para la autora, el movimiento feminista no suele poner en primer término las reivindicaciones o cuestiones que afectan al colectivo específico de las mujeres con discapacidad y el movimiento asociativo de la discapacidad sigue estando liderado, en su mayoría, por hombres. “Así -ratifica Elena Díaz-, en ocasiones sucede que ni las políticas feministas ni las acciones a favor de la inserción social de las personas con discapacidad se han parado a pensar en acciones específicas cuando convergen ambos factores. En todo caso, hay que advertir que estamos hablando de un colectivo muy plural y muy complejo y que no es igual la situación de una mujer con discapacidad física que sensorial o intelectual. Ni da igual el lugar del mundo en el que haya nacido”.

Algunas conclusiones del estudio

Una de las conclusiones del estudio es la escasez de datos sobre cifras y estadísticas del colectivo de mujeres y niñas con discapacidad en el mundo y también en España, a pesar de lo complejo y diverso que es el universo de la discapacidad. El movimiento asociativo está comenzando a publicar estudios al respecto; pero a nivel mundial queda mucho para dibujar un perfil real de las mujeres con discapacidad en el mundo.

Otra conclusión, es el efecto multiplicador de la discriminación que confluye en el binomio mujer y discapacidad del que hemos hablado con la teoría de la interseccionalidad.

Cada pequeña conquista de las mujeres con discapacidad es un paso hacia adelante de todo el colectivo

“También hablo en el trabajo –argumenta Elena Díaz- de los estereotipos que pesan como una losa sobre la imagen de las mujeres con discapacidad, que siguen siendo percibidas a veces como una amenaza o como una ‘mercancía dañada’ o peligrosa”.

También se refiere en el estudio a la imagen que se ofrece del colectivo en los medios de comunicación y de la espiral de desigualdad en la que se suelen ver envueltas las mujeres con discapacidad, que afecta a casi todos los ámbitos de su vida.

Por último, la autora del estudio hace referencia a la relación entre la accesibilidad y el género, las reclamaciones de las mujeres en este sentido y a las recomendaciones de la OMS para erradicar las desigualdades. A modo de despedida, Elena Díaz agradece a las mujeres que han prestado sus testimonios orales sobre sus vivencias más íntimas.

Elena Díaz es mujer y vive con una discapacidad física desde que nació. Decidió escribir sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad porque los vive en primera persona: “me interesaba conocer más acerca de esta realidad que me afecta directamente y el principal objetivo de este trabajo es aportar mi granito de arena para ayudar a visibilizar la realidad de las mujeres con discapacidad, que no suele ocupar las portadas de los periódicos, y también dar voz a las protagonistas de estas historias de lucha, a quienes estoy muy agradecida por haberlo compartido conmigo”.

Para Elena Díaz, “lo más valioso del trabajo son los testimonios orales de mujeres que viven cada día en su piel las cuestiones de las que hablamos y a las que les estoy enormemente agradecida por haber compartido conmigo sus vivencias más íntimas y personales, para que yo pudiera contar sus historias de lucha y superación personal. Porque, en definitiva, la intrahistoria de cada una de ellas forma parte importante de la gran historia de lucha y superación de barreras que están protagonizando ahora mismo juntas a nivel global. Creo que cada pequeña conquista de una de ellas es un paso hacia adelante de todo el colectivo”.

Este trabajo, que próximamente va a ver la luz en formato libro, será “la pequeña gran conquista” de Elena Díaz Funchal. Mantendremos a nuestros lectores informados de esta esperada novedad bibliográfica.